domingo, 26 de marzo de 2023

Brecha digital

La brecha digital es la desigualdad en el acceso y uso de las nuevas tecnologías. Este acceso conlleva actualmente desigualdades sociales, ya sea entre países desarrollados y subdesarrollados, entre generaciones o bien entre un mismo grupo poblacional que no tiene la misma situación socioeconómica, y por ello, no cuentan con las mismas herramientas que llamamos TIC.

Esta discriminación provoca una disminución de las oportunidades sociales, como es por ejemplo, estudiar a distancia, conocer y optar a ofertas de trabajo, entre otras.

Por otro lado, encontramos otros tipos de discriminación, como la administrativa, ya que hoy en día, la mayoría de los trámites que tenemos que realizar se hacen online.

La edad, el género, el lugar de residencia, el país, el nivel socioeconómico… por ejemplo, hace algunos años las mujeres tenían menos acceso a las conocidas TIC. No obstante, gracias al avance de Internet en los teléfonos móviles, esto ha conseguido reducirse. Pero no olvidemos que el móvil no lo es todo. Pensemos por ejemplo en las personas mayores, quienes a la fuerza han tenido que adquirir uno en los últimos años, para poderse comunicar. Sin embargo, la tecnología avanza más deprisa de lo que las personas se adaptan a ella, y esto afecta aún más a las personas de la tercera edad, o a la población rural.

Aunque la juventud tiende a utilizar más las nuevas tecnologías, la brecha digital entre aquellas personas jóvenes que tienen menos recursos o se encuentran en situación de pobreza sigue siendo alarmante, ya que ensancha esta brecha digital y aumenta la desigualdad de oportunidades.

Si pensamos en la pandemia producida por el COVID – 19, esto se ha visto claramente. Cómo todas las personas a nivel mundial tuvimos que adaptarnos, y durante el confinamiento solamente podíamos conectar con el mundo a través de las nuevas tecnologías. El trabajo se convirtió en teletrabajo, los estudiantes requerían de acceso online y diferentes TIC, los docentes tuvieron que aprender muchas herramientas para dar sus clases, las empresas tuvieron que adaptarse, y a nivel social, esto fue todavía más devastador. Las personas mayores comenzaron a sentirse solas, no contaban con las mismas herramientas y conocimientos para estar conectadas con sus seres queridos. La pandemia enfatizó esta brecha digital, haciendo urgente el uso de las diferentes TIC.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones dependiente de la ONU afirmó en 2019 que la mitad de la población mundial no tenía acceso a las nuevas tecnologías. Si pensamos que poco después llego la pandemia, ¿qué fue de estas personas? El mundo tuvo que ponerse manos a la obra, y así lo hizo. Algunas organizaciones donaron Tablets a niños y niñas para que pudieran estudiar, por ejemplo. Sin embargo, esto fue insuficiente. Y aunque se compraron muchos teléfonos y ordenadores para que las personas mayores estuvieran conectadas, una vez más, carecían el conocimiento para su uso. La mitad de la población está conectada en exceso y desconectada del mundo, la otra mitad simplemente está desconectada porque no tiene acceso.


Algunas de las opciones que podríamos proponer es dar más acceso a las nuevas tecnologías en las zonas públicas, por ejemplo, en nuestra localidad, para que tengan acceso a un Wi – Fi libre, otros proyectos desde el Ayuntamiento en que grupos de jóvenes fueran a centros de personas mayores a enseñarles herramientas y aplicaciones útiles para las personas mayores, como realizar videollamadas con aquellos familiares que tienen lejos, enviar vídeos, fotos y audios a sus seres queridos. Desde los ciclos de informática, realizar aplicaciones que faciliten la vida de las personas que peor relación tienen con las nuevas tecnologías, ya que cada persona es diferente, y hay muchos colectivos (no solo las personas mayores) que se encuentran barreras con las TIC. Me ha gustado mucho esta idea innovadora que se ha llevado a cabo por un grupo joven de Ciclo Formativo de Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma (DAM) para el colectivo de personas con Síndrome de Down. Aquí os facilito el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=X4cOJmpTlPg

También es verdad que no todo es oro lo que reluce. El exceso de acceso a las nuevas tecnologías, y en especial a las redes sociales, está ocasionando un grave problema de adicción y dependencia de los móviles e Internet, llegando a tener fobia ante la separación del teléfono (nomofobia), un bullying hacia otras personas que llega a aumentar la tasa de suicidio entre los adolescentes (ahora el acoso escolar a través de las redes sociales es un 24/7, ya no se queda solamente en la escuela), y la desconexión a través del exceso de conexión, entre otras muchas problemáticas.

El acceso y la enseñanza de un correcto uso de las TIC es una de las propuestas que me gustaría aportar en este curso, que desde mi labor en educación pueda desarrollar algún programa que motive a grupos interdisciplinares a estar comprometidos/as con la población ilicitana para trabajar desde la igualdad de acceso y oportunidades digitales, la teleformación, las ofertas laborales, el teletrabajo, el conocimiento y la comunicación.

El acceso a las nuevas tecnologías es un elemento clave para alcanzar la igualdad, el desarrollo social y la ciudadanía plena. Su acceso es un derecho.

 

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