La intervención social siempre parte de una idea de cambio
para mejorar una situación determinada y comprende procesos o acciones que, de
manera intencionada y justificada, se programan, ejecutan y evalúan con una
finalidad social, siendo necesario fundamentar adecuadamente la necesidad de
esa intervención.
La investigación social realiza previamente el análisis de
la realidad, y el diagnóstico elaborado en la primera fase de la intervención
social para conocer el contexto y las necesidades, demandas, intereses...que
sería necesario cubrir o resolver para mejorar esa situación determinada.
En base a los resultados de ese análisis de la realidad y al
contenido del diagnóstico, se fundamentan las razones que justifican la
realización del proyecto de intervención social. Para ello, se debe de seguir
una planificación, la cual se estructura:
El proceso de planificación
Las definiciones sobre “planificación” más destacadas son:
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Kaufman
“La planificación se ocupa
solamente de determinar qué debe hacerse, a fin de que posteriormente puedan
tomarse decisiones prácticas para su implantación. Es un proceso para
determinar adónde ir y establecer los requisitos para llegar a ese punto de
la manera más eficaz y eficiente posible”.
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Marco
Marchioni:
“La planificación es al mismo
tiempo una finalidad de la Acción Social, una necesidad implícita en ella, un
método y un instrumento de trabajo”.
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Ander-Egg
“La planificación consiste en
introducir organización y racionalidad en la acción”.
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Gloria
Serrano
“Planificar consiste en buscar,
anticipar, prever, predecir e intentar vislumbrar qué va a desarrollarse y
aplicarse en el futuro”.
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La planificación, como puede concluirse, consiste en buscar,
anticipar, prever, predecir e intentar vislumbrar qué va a desarrollarse y
aplicarse en el futuro. Supone un proceso de reflexión-acción en relación a
cuestiones como: qué se quiere hacer, por qué se quiere hacer, para qué, cómo
se quiere hacer.
En una programación se prevén las actuaciones que hay que
llevar a cabo, a partir del análisis de necesidades detectadas y de los recursos
disponibles, con el propósito de lograr unos objetivos deseables.
Para una mayor eficacia es conveniente tener en cuenta estos
principios:
Coherencia
entre los elementos que integran la planificación.
Sostenibilidad,
el proyecto debe ser factible y ha de poder continuar tras finalizar la
intervención.
Participación,
implicación de la población destinataria.
Funcionalidad,
ya que la planificación está al servicio de los intereses y necesidades de la
persona o grupo con el que se interviene.
Equilibrio,
al margen de las discrepancias y opiniones.
Flexibilidad,
ya que permite introducir reajustes sin alterar la operatividad del plan.
Pertinencia,
en el sentido de que debe buscarse la mejor alternativa a aplicar para
conseguir los objetivos deseables.
Economía,
referido al uso eficiente de los diferentes recursos, de manera que se consiga
el fin previsto con el mínimo tiempo y esfuerzo.
Perspectiva
de género, al igual que en el resto de las fases de la intervención social, el
proceso programador debe realizarse desde el enfoque de género buscando siempre
la participación de las mujeres, y una mayor equidad entre hombres y mujeres.
Desde el perfil profesional de la Promoción de igualdad de
género, las intervenciones estarán relacionadas con la promoción de igualdad de
trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, para aplicar estrategias y
técnicas del ámbito de la intervención social, se detectará situaciones de
riesgo de discriminación por razón de sexo y se potenciará la participación
social de las mujeres. El modelo de intervención que se pretende seguir es el
de la Investigación-Acción Participativa (IAP), por lo que lo ideal es hacer
partícipes al colectivo – objetivo del proyecto: los hombres y las mujeres.
Las características que debe presentar un proyecto son:
FLEXIBILIDAD:
flexible en su aplicación, adaptándose a una realidad que está en proceso
continuo de cambio
UTILIDAD:
útil, debe servir para cubrir las necesidades y responder a los intereses
detectados
COHERENCIA:
sus partes, interrelacionadas entre sí, constituyen un todo
SENCILLEZ:
para facilitar la participación de todos los agentes implicados
CLARO
Y COMUNICATIVO: de fácil comprensión e interpretación
CONCISO:
solo lo esencial
PRECISIÓN:
explicando lo necesario de forma rigurosa
ECONÓMICO:
conseguir los objetivos con los mínimos recursos
ORIGINAL
Y CREATIVO: potenciando el cambio necesario hacia una mejora de la situación
concreta sin plantear acciones de manera mecánica
INCLUSIVO
Y EQUITATIVO: buscando la igualdad de trato y de oportunidades hacia una mejora
tanto en la situación social como en la posición social
Las líneas generales a tener en cuenta:
Reconocimiento
expreso de la desigualdad
Análisis
de las relaciones de género en contextos determinados
Parte
de las necesidades de las mujeres para darles voz en todas las fases del proyecto
y para lograr así su empoderamiento
Analiza
las capacidades técnicas desde la perspectiva de género
Implica
un proceso pedagógico
Analiza
las prácticas de las organizaciones y las relaciones de género que se dan en
las mismas
Analiza
los recursos (humanos, materiales y financieros) a los que acceden las mujeres
en el momento inicial y a cuáles lo hacen al final de la intervención
Implica
definir con claridad los resultados esperados para hombres y mujeres
específicamente, teniendo en cuenta la satisfacción de necesidades prácticas e
intereses estratégicos
Conlleva
un proceso técnico y político, la radicalidad del cambio implica un cambio para
las mujeres, y también para los hombres, que requiere de la negociación entre
las partes
Generar
espacios permanentes para el debate y la reflexión.
De manera más concreta, para integrar la perspectiva de
género en el diseño de un proyecto, las principales pautas a seguir serían las
siguientes:
1.
Realizar un análisis de género: análisis de
identidades de género, perfil de actividades y acceso y control de recursos y
beneficios.
2.
Realizar un análisis completo de la población
implicada que servirá de base para el proceso de identificación de necesidades.
3.
Identificar necesidades, intereses, prioridades
y problemas específicos de los hombres y mujeres implicados, a través de
metodologías participativas.
4.
Utilizar técnicas participativas para llegar a
un acuerdo sobre prioridades.
5.
Incluir estrategias para superar las barreras a
la participación de los distintos grupos implicados.
6.
Prever mecanismos para la resolución de
eventuales conflictos.
7.
Incluir medidas de acción positiva necesarias
para que las mujeres puedan participar y beneficiarse del proyecto del mismo
modo que los hombres.
8.
Evitar el lenguaje y las imágenes sexistas, así
como la reproducción de estereotipos relativos al sexo de las personas.
9.
Contemplar el nivel de apropiación de la acción por parte de las
personas implicadas, de modo que se asegure la viabilidad y replicabilidad del
proyecto, así como su contribución al empoderamiento.
10.
Incluir personal con experiencia y/o
conocimientos de análisis de género.
11.
Realizar un presupuesto adecuado y equilibrado
para actividades de hombres y mujeres beneficiarios y para capacitación en
género y métodos participativos de los equipos del proyecto.
Los elementos fundamentales que conforman un proyecto de
intervención son:
OBJETIVOS:
fines que persigue un proyecto. Describen qué se quiere, cuándo y dónde
intervenir, formulados en términos de soluciones a necesidades, intereses o
problemas detectados.
METODOLOGÍA
Y ACTIVIDADES: acciones que posibilitan alcanzar los objetivos y a la
manera de llevarlas a cabo. Estas actividades deben delimitarse en el tiempo,
ser operativas, viables y medibles, y conformarse en base a una metodología o
forma de actuar.
RECURSOS:
medios que posibilitan llevar a la práctica las actividades establecidas. Su
rendimiento dependerá de la organización de las actividades y su
temporalización.
EVALUACIÓN:
instrumentos de seguimiento y sistemas de control de lo planteado en la
intervención.
RELACIONES
Y ORGANIZACIÓN INTERNA: referido a los procesos y formas de comunicación
entre los recursos humanos y las tareas establecidas, así como a la
coordinación interna en el equipo de trabajo y la comunicación con otros
profesionales del entorno.
Hay varios métodos para el diseño de proyectos, pero en
todos ellos es importante resaltar la idea de unidad y coherencia interna
ya que sus partes, interrelacionadas entre sí, constituyen un todo, el
Proyecto. Debe contener, cómo mínimo:
Portada e índice: en la portada se encuentra la IDENTIFICACIÓN
que permite conocerlo en cualquier momento o situación: en qué consiste el
proyecto, dónde se realizará, quién lo llevará a cabo, y desde qué empresa o
institución se ejecutará; esto se traduce en: título del proyecto y logotipo,
lema (si fuera el caso), persona/s responsable/s o institución, y el anagrama de
la empresa (si la hubiese).
Naturaleza: ¿qué se va a hacer?
Primeramente, debe realizarse una descripción a modo de
presentación del mismo, que ofrezca una idea general de lo que se pretende y
que despierte el interés.
En
qué consiste el proyecto: descripción de la idea esencial y su finalidad,
principales razones que motivan el proyecto, síntesis del contenido de la
intervención y sus características generales.
A
quién va dirigido: breve referencia al perfil del grupo o personas
destinatarias de la intervención (número de personas de cada género, franja de
edad...).
Quiénes
lo llevarán a cabo: equipo responsable y funciones de cada profesional.
Dónde
se realizará: entorno, y espacios que se van a utilizar.
Fundamentación: ¿por qué se va actuar?
Explicitar los motivos, las principales necesidades o
demandas por las que se prioriza en la intervención que se propone, explicando
el origen y las causas de esa situación, las consecuencias que puede conllevar
el no intervenir, argumentando la necesidad de realizar el proyecto, y
exponiendo la viabilidad y sostenibilidad prevista del mismo.
Se usa la información del diagnóstico, dando a conocer los
problemas generales de la realidad sobre la que se va a intervenir y la
problemática particular de cada uno de los sexos, aludiendo a las técnicas e
instrumentos utilizados en la investigación social.
Se debe exponer una breve presentación de la organización
responsable del proyecto en la que se ha de incluir la forma jurídica,
legislación y/o normativas, en referencia al tipo de servicio y/o acciones que
conlleva la intervención y legislación relacionada con el colectivo o personas
destinatarias.
Se incluye el marco conceptual y el marco teórico, donde se
definirán conceptos y términos esenciales para una mejor comprensión de lo que
se pretende abordar, y se justificará el proyecto en base a modelos teóricos y
experiencias previas de profesionales que sean un referente en cada caso
concreto.
Fundamentación jurídico-normativo:
1.
Fundamentación teórica (marco conceptual
y teórico)
2.
Fundamentación desde la realidad-demanda
(fundamentación contextual):
técnicas
e instrumentos utilizados en el diagnóstico de necesidades
enumeración
de las necesidades detectadas y priorización de necesidades
vinculación
de las necesidades e intereses con el proyecto de manera justificada
3.
Viabilidad del proyecto.
4.
Previsión de los resultados.
Grupo destinatario: ¿a quién se dirige la
acción?
Identificar el perfil de las personas destinatarias
de cada una de las actuaciones, en base a género, edad, cultura y lugar de
procedencia, zona de residencia, nivel socio-económico y educativo,
dificultades de integración en el entorno y/o de participación social, etc.
Se puede distinguir entre personas destinatarias directas e
indirectas:
Objetivos: ¿para qué se va a actuar?
Los objetivos expresan qué queremos conseguir, la intención
de la intervención social.: para qué se quiere hacer.
La mayoría de autores coinciden en que los objetivos son
una formulación de manera clara, precisa y medible de algo que se quiere
conseguir a través de una acción; “…pueden definirse como los enunciados de los
resultados esperados o como los propósitos que se desea alcanzar dentro de un
período determinado a través de la realización de determinadas acciones…. se
trata de explicitar lo que se quiere hacer o conseguir…” (Ander Egg).
Los objetivos de una intervención social deben ser:
REALISTAS:
que se ajusten a lo que se pretende hacer y la capacidad de llevarlo a cabo.
CONCRETOS:
que establezcan con exactitud qué es lo que se pretende alcanzar.
COHERENTES
con las metas fijadas.
MOTIVADORES
para la acción.
PARTICIPATIVOS:
de tal manera que todos los implicados en el proyecto hayan participado en su
elaboración.
PROPORCIONADOS
con los recursos que se disponen , tanto humanos, como materiales y económicos.
EVALUABLES:
que al finalizar la acción permitan verificar con exactitud si se han cumplido
o no y por qué.
EMPODERANTES:
que favorezcan la equidad.
Tipos de objetivos
Tanto el objetivo general como los específicos deben
responder a la pregunta ¿Para qué se va a hacer?, qué se pretende
conseguir con el proyecto.
Formulación de objetivos
1º. Es preciso que todos y cada uno de los objetivos del
proyecto persigan la igualdad de oportunidades.
2º. Se deben incluir específicamente objetivos dirigidos a la ruptura
de estereotipos sexistas.
3º. Se deben establecer, siempre que sea necesario, objetivos
específicos para mujeres, y para hombres en función de sus necesidades.
4º. Se deben incluir objetivos que persiguen mejorar la
posición social de las mujeres.
La estructura básica de un objetivo es una oración
enunciativa con estos elementos:
METODOLOGÍA
La metodología es
el conjunto de estrategias que han de aplicarse, de forma ordenada,
progresiva e intencionada a la realidad objeto de la intervención, configurando
la dinámica de la acción.
La intervención social utiliza una metodología de trabajo
basado en estrategias predominantemente participativas. Primeramente se
ha de explicitar el instrumental metodológico que se utilizará para
realizar las diferentes actividades. Existen dos concepciones sobre qué
comprende las estrategias metodológicas según José V. Merino (2000):
La metodología de intervención social (cómo se va a hacer),
debe basarse en:
- Lograr efectos
sinérgicos: por los procedimientos utilizados como lo que la gente expresa
como lo deseable.
- Promover y/o
fortalecer el tejido social con asociaciones y redes sociales.
- Alentar el
protagonismo y autonomía personal y comunitaria de cada participante y
conjunto de la población.
- Enfoque de Género: que favorezca
procesos de empoderamiento y equidad real entre mujeres y hombres.
Para promover, organizar y desarrollar las actividades
debemos:
A) Partir de los contextos, situaciones y problemas en los
que se halla inmerso el colectivo a través de la “proximidad o cercanía vital”:
contacto directo con la realidad con la que se trabaja.
B) Contar con organizaciones, asociaciones, grupos
informales, líderes o representantes locales para hacer las actividades y
propuestas según sus intereses y recojan la voz de sus protagonistas
para asumir el protagonismo en la realización de las mismas.
C) Para cada realidad hay que elaborar actividades únicas,
originales y específicas para responder a unas necesidades e intereses
concretos.
D) Tener en cuenta otras instituciones u organismos
que están realizado proyectos o acciones en el mismo contexto, aprovechando
recursos y esfuerzos ya emprendidos.
E) Incluir acciones positivas en las áreas que lo
requieran, no exclusivamente dirigidas a las mujeres, dependerá del aspecto
concreto que se quiera modificar.
F) Planificar indicadores de realización y de resultados
como herramientas de evaluación:
Los
Indicadores de realización informan sobre el grado de ejecución o
cumplimiento de lo planificado, realizar las evaluaciones intermedias y
detectar desajustes respecto de lo previsto, introducir reajustes que
posibiliten el logro de los objetivos planteados. ¿Cómo lo estamos haciendo?
Los
Indicadores de resultados informan sobre los efectos directos e inmediatos
del proyecto. La comparación entre los indicadores de contexto y los de resultado
facilitan la identificación del cambio inmediato producido, así como del grado
de eficacia del proyecto, para tener cuenta el grado de eficiencia. Representan
los efectos directos e inmediatos causados por el programa.
G) Incluir acciones de formación y sensibilización en
igualdad de oportunidades (talleres, conferencias, campañas publicitarias...)
para sensibilizar a los/as agentes directamente implicados/as en el desarrollo
del proyecto para generar una actitud favorable que garantice la consecución de
los objetivos de igualdad.
En cuanto a las actividades planteadas, se deberá
especificar y conocer:
Tipo
de participación de las personas destinatarias.
Cómo
conseguir esa participación.
Las
estrategias metodológicas a usar.
En
qué momento y espacio se da la participación.
Técnicas
para facilitar la participación.
Describir
método de trabajo y organización del equipo (tareas, responsabilidades, etc.).
Uso
de lenguaje e imágenes no sexistas.
ACTIVIDADES
Actividad es el conjunto de acciones a través de las cuales
se desarrollan los objetivos y metas que persigue un proyecto de intervención
social. Cada actividad está comprendida por una serie de tareas
(funciones) que permiten llevarla a cabo, orientadas a una meta. Cada objetivo
específico, y por tanto, cada resultado, tendrán una o más actividades.
El diseño de las actividades comprende la redacción y la
descripción detallada de cada una de ellas, así como la interrelación que
existe entre ellas y las estrategias metodológicas que emplean.
Tipo de actividades que debemos planificar:
La temporalización supone la ordenación y la
distribución en el tiempo de las diferentes actuaciones, la duración de cada
una de ellas, la sucesión o simultaneidad entre ellas, y la duración total del
proyecto. Las personas involucradas tienen una disponibilidad distinta, por lo
que las actuaciones deben ser flexibles facilitando la participación. Las
técnicas de programación de actividades se convierten en instrumentos que
permiten visualizar de forma gráfica cada uno de los pasos necesarios en la
puesta en práctica de cada una de las actividades. Con este tipo de técnicas se
representa, gráficamente, la relación entre actividades-tiempo de tal
forma que podamos establecer una planificación operativa de las acciones. Las
técnicas de programación de actividades más efectivas son:
-El Diagrama de flujo
o Flujograma: utiliza una
simbología propia que indican el tipo de actividad o tarea, las relaciones
entre ellas, así como la secuencia temporal de cada una de ellas.
-El Cronograma o Diagrama de Gantt:
para la calendarización de las actividades. Las filas sirven para indicar las
actividades, en las columnas se especifica los plazos de tiempo concretos de
duración de cada una de esas actividades. La duración de cada actividad se
marca con una línea que marca el momento de inicio y de finalización previsto
de la actividad.
Otros instrumentos que podemos utilizar son, por ejemplo, el
planning y el horario:
–
El planning: es un calendario similar a
los de la agenda, se señalan todas las actividades que se tienen que realizar
desde el principio hasta el final.
–
El horario: sirve para representar la
planificación diaria o semanal.
Localizar geográficamente la zona en la que el
proyecto se va a llevar a cabo, incluyendo un mapa de la localización. La localización
física es el entorno más cercano, las instalaciones y los espacios
que se van a utilizar para desarrollar el proyecto. Se habla de: dónde se
ubica, de los recursos sociocomunitarios de la zona, de características del
entorno social, etc.
Los recursos los dividimos en tres grupos:
Se debe especificar el número de profesionales, los materiales
y equipamientos, y los costes monetarios para la ejecución del proyecto.
RECURSOS HUMANOS O PERSONALES
Son las personas que participan en cada una de las fases del
proyecto asumiendo diversos roles y tareas. Es necesario incluirlos/as a
todos/as. El personal puede ser:
Personal
contratado para el proyecto.
Personal
remunerado de la entidad o institución responsable del proyecto, o que
desarrolla tareas o funciones puntuales, o que trabaja voluntariamente en el
proyecto.
Diferente
personal voluntario que colabora en el proyecto.
Los roles a cumplir por cada profesional deben de estar
determinados y definidos, como qué responsabilidades y cualificación son
necesarias.
RECURSOS MATERIALES
Se debe contar con recursos materiales que le permitan
sustentar sus actuaciones. Se distingue entre:
Material inventariable: recursos
duraderos en el tiempo y suelen pertenecer al patrimonio de quien patrocina o
subvenciona el proyecto o de la entidad donde se lleva a cabo.
Material fungible: material de menos
duración, reponer periódicamente, o que dura sólo para una actividad.
Infraestructuras: instalaciones y
espacios, puede ser puntual y/o permanente teniendo en cuenta su
acondicionamiento y el mobiliario.
Transportes: gastos de transporte: desplazamiento
del equipo de trabajo y de los que requieran las actividades propuestas.
RECURSOS FINANCIEROS
Los elementos que integran los recursos financieros son:
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GASTOS
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INGRESOS
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De personal: personas que
intervienen (voluntaria o remunerada), incluidas dietas, formación,
transporte, etc.
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Financiación de la
entidad/institución responsable, de las personas destinatarias del proyecto
(cuotas) o ingresos por actividades (merchandising).
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De material: fungible e
inventariable.
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Subvenciones y donaciones.
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Infraestructuras:
alquiler del lugar y de mantenimiento + equipamiento.
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Patrocinadores, empresas,
asociaciones o entidades que ofrecen donaciones o fondos.
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De transporte
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Otras: cadenas de ayuda,
crowdfunding…
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El presupuesto es el instrumento que nos permite
establecer el equilibrio entre los gastos totales del proyecto y
los ingresos que nos permitirán cubrirlos siendo un medio de control
entre necesidades y posibilidades establecidos en términos económicos y de
rentabilidad. Se debe incluir entre un 5% y un 10% de los gastos totales para
prever un posible déficit en concepto de imprevistos.
La planificación de la evaluación de una intervención social
es amplia y compleja, no se verá en esta unidad, pero debe estar presente en
todo el proceso del proyecto.
La ejecución es realizar lo establecido en la
planificación sobre la base de los resultados obtenidos en el diagnóstico. Se
trata de HACER.
Para integrar la perspectiva de género en la ejecución:
Incluir
metodologías participativas desde la perspectiva de género y realizar un
análisis permanente de los eventuales obstáculos a la participación.
Organizar
las actividades para que mujeres y hombres tengan igual oportunidad de
participar.
Ejecutar
actividades observando: la capacidad (y adquisición de la capacidad) de mujeres
y hombres de analizar su situación, planificar y ejecutar actividades con
perspectiva de género; involucrar beneficiarias/os como promotoras/es y agentes
multiplicadores del terreno; proporcionar iguales oportunidades de formación y
promoción; prever la eventual utilización de mecanismos de resolución de
conflictos.