Primero de todo, Feliz Navidad y Felices Fiestas a todas las personas que estén leyendo esto.
Me gustaría decir que van a ser unas fiestas inolvidables, pero parece ser que vamos camino de otra ola de COVID - 19. Vamos a pasar a 2022 con las mascarillas puestas, una vez más. Esta situación, que parecía que llegaba a su fin, solo nos ha hecho confiarnos para caer en el mismo agujero.
Pero no todo ha sido malo en éste último año. Algunas profesiones que no eran valoradas, lo han comenzado a ser. Al igual que los abrazos, los besos, las reuniones con seres queridos/as, etc., se han echado de menos, otras situaciones han sido revaloradas.
Entre estas profesiones, encontramos el rol de la psicología educativa. Una vez más, nos ha llegado una nueva reforma educativa, cargada de promesas y cambios. Los primeros pasos han comenzado a darse en una inclusión con una nueva perspectiva, en la que el problema no es el alumnado, sino el entorno. En ocasiones, el problema puede ser una familia desestructurada, un profesorado ineficaz, un entorno discapacitante... Esta nueva perspectiva ha tenido como consecuencia que el rol del psicólogo/a educativo/a cobre un nuevo valor, mucho más importante que hace unos años atrás. La LOMLOE va acompañada de muchísimas modificaciones normativas, lo que dificulta mucho su estudio para la oposición. Pero hay un rayo de esperanza, porque, además de que la pandemia ha revalorado la psicología clínica y de la salud, también ha dado paso a un nuevo camino en la educación.
Por fin, la psicología, parece que va a dejar de verse "para los locos y las locas", para "dementes", o como aquella ciencia que trata de adivinar en qué estás pensando. La verdadera psicología reside en la libertad del alma, el comportamiento humano entendido por uno mismo o una misma. Conocernos, es lo mejor que podemos hacer, para salvarnos. Porque para nuestra salud mental, no hay mascarillas.
Os dejo un par de publicaciones que he encontrado que espero sean de vuestro interés:
Rol de la psicología educativa

