miércoles, 9 de diciembre de 2015

El auténtico valor

Me gustaría relatar un cuento que leí hace tiempo, sobre el valor de las personas, puesto que me recuerda a muchas situaciones que actualmente estoy viendo en mi vida, de las personas a las que quiero. Aquí se lo dejo, espero que os guste. 

Una mañana en una escuela, a primera hora, una profesora miró a los niños de su clase y les pidió que prestaran mucha atención.
La maestra se sacó del monedero un billete de 20 euros y lo enseñó a sus alumnos mientras preguntaba: ¿Quién de vosotros quiere este billete?. Todos los niños levantaron la mano.
La profesora sonrió, cogió el billete y lo arrugó hasta formar una pelota y volvió a preguntar: ¿Y ahora, quién de vosotros quiere este billete?. De nuevo, todos los niños levantaron la mano.
Entonces, la maestra tiró el billete al suelo y lo pisoteó mientras decía: ¿Todavía queréis el billete de 20 euros?. Todos sus alumnos le respondieron que sí. La profesora, sonrió.
Los niños no entendían nada y fue entonces que la profesora dijo:
- Espero que después de esto, hoy aprendáis todos una lección muy importante. Por mucho que el billete estuviera arrugado y pisoteado, todos seguíais queriendo tener este billete de 20€. Porque por mucho que lo haya arrugado, su valor no ha cambiado. Sigue siendo un billete de 20€.
Los niños seguían sin entender qué quería decir la profesora, fue por eso que entonces añadió:
- Muchas veces en nuestra vida nos ofenden, algunos nos rechazan, nos faltan el respeto, nos hacen daño. Los problemas nos dejan echos polvo, como si nos hubieran pisoteado. Durante unos segundos, os sentiréis como si no valierais nada. Por eso debéis recordar lo que hoy hemos aprendido. Por mucho que nos vayan mal las cosas, por muy mal que no sintamos, nunca debemos olvidar nuestro autentico valor.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Cambio de 90º

Puede que sea un poco tarde para seguir publicando en el blog, pero me he visto empujada a ello ya que mi vida ha sufrido algunos pequeños cambios, tampoco ha sido una vuelta de hoja, un giro de 180 grados, pero sí al menos 90.



Debo de reconocer que al estar haciendo prácticas en una asociación de personas sordas, me siento algo confusa ya que no es como lo esperaba. Pensaba que podría aportar mucho más, y no es que no me dejen hacer, todo lo contrario, me dan mucha libertad, pero es un campo muy limitado.

No termino de estar realizada en nada, voy allí todas las mañanas que me son posibles (cuando me destinan a un servicio a interpretar, tengo que ir, y muy contenta voy, porque practico y aprendo), e intento hacer todo lo posible.

Pero me voy quedando atrás en mi vida. Quiero otra cosa, ni mejor ni peor, ni tampoco tan diferente. Me gusta lo que hago, pero no es trabajo. No es que todo se base en dinero, trabajar y cotizar. Sino en objetivos que se destinen a algo y que a cambio de todo eso, puedas y quieras continuar con más. Crecer como persona.



Del modo que estoy ahora, me siento estática. ¿Qué me aporta esto como persona?
¿Soy demasiado exigente? A veces pienso que pertenezco a otra época, pero no consigo saber si del pasado o del futuro por un lado pienso que del pasado, puesto que a pesar de ser una persona innovadora y creativa, tratando de crear y crecer, y sobre todo conseguir que las cosas de mi alrededor crezcan, me gusta pensar que antes se trabajaba muy en conjunto, pero a la vez las personas tenían tiempo para dedicar a los demás.

Sin embargo, hoy en día nos movemos por el futurismo de “no tengo tiempo, no puedo quedar por qué…” realmente no importa el por qué, y el tiempo es incontrolable y relativo. Y sin embargo, no lo terminamos de dedicar a lo que queremos.

Finalmente, debo de añadir que me gustaría moverme hacia un cambio personal que me mueva de donde estoy, que me haga sentir realmente útil y de que si me fuera de ese lugar, se me echaría de menos.



Un beso a todos.